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Año V. /

En Homenaje a Josep-Vicent Marqués

Este miércoles, falleció en Valencia, Josep-Vicent Marqués, de profesión sociólogo y unas cuantas cosas más. Quien esto escribe fue alumno suyo, sin haber asistido a ninguna de sus clases. Era por los años 74, 75, 76 del siglo pasado, y varios detenidos en la cárcel de Valencia nos matriculamos en Ciencias Económicas, de cuya facultad Marqués (así le llamábamos siempre cariñosamente) era profesor de Sociología. Nos puso todas las facilidades del mundo para que pudiéramos estudiar en la cárcel mientras esperábamos el juicio de aquel  siniestro TOP (Tribunal de Orden Público). A la hora de los exámenes fue de los poquísimos (dos o tres como máximo) profesores que se acercó a la cárcel en persona a examinarnos. El examen se celebraba en el aula de la escuela de la cárcel, y estábamos vigilados por el maestro-funcionario de la cárcel.

Nos sentamos alrededor de la mesa. Y empezó el examen.
-¿Te has leído los textos que te recomendé?
-Más o menos.
-Bien cuéntame de qué hablan, elabora un pequeño guión-discurso, y ves exponiéndolo. Cuando se acerque el funcionario habla de sociología y de estos temas, cuando se aleje me cuentas otras cosas, quiero saber cómo estáis aquí en la cárcel, vuestras cosas, qué os ha pasado, si necesitáis cualquier cosa...
El maestro-funcionario iba y venía, un poco mosca por la naturalidad de cómo se desarrollaba el examen.
En la entrevista-examen escudriñamos y nos informamos por ambas partes. Marqués queriendo saber, con pelos y señales, toda nuestra vida, allí encerrados, y sus alumnos cómo iba la "vida" en la calle, las movilizaciones que ya empezaban a ser fuertes por la Amnistía.
Así estuvimos un par de horas. Al despedirnos se acercó el maestro-funcionario y Marqués le dijo. "Muy bien, han estudiado mucho estos chicos". Me puso notable.

Posteriormente, pocas veces coincidimos, cada cinco o seis años nos encontrábamos por Lavapiés, por la calle Embajadores, y rememorábamos aquel "examen", y los cambios que se habían producido en nuestras vidas.

Marqués: siempre te he tenido en gran estima, eras de las personas que parecía que no se iban a morir nunca, que siempre estarías ahí. Qué equivocación la mía, solo siento no haber tenido contigo más "exámenes".
Seguro que dejarás huella. Hoy no puedo asistir a tu entierro, pero no importa, tus muchos amigos te arroparán, y no echarás en falta a nadie.

Hasta siempre, Marqués, donde estés no te olvides de nosotros, los que como tú no acabamos de amoldarnos a este capitalismo depredador y salvaje que tú tanto fustigaste en tus escritos.

LQSomos. Santiago Oset Arnau. Junio de 2008
 Tiempo de Cerezas. Ediciones