|
La Calle
|
| Año V. / | |||||
|
Manifiesto contra la Alienación Filosofía Beligerante para la emancipación (permanente) de la conciencia Herencias que el Capitalismo quiere hacer invisibles
Alienación y desorganización Por culpa de la Alienación los pueblos han perdido una gran parte de sus capacidades para administrar sus propias organizaciones. Por culpa de la Alienación padecemos costumbres y tradiciones viciadas que nos impiden poseer y gozar de todos los bienes posibles, las riquezas nuestras que producimos con nuestro trabajo. Por culpa de la Alienación, incluso, los trabajadores viven en la miseria y ven postergados sus urgencias. Derrotar la Alienación implica también que los trabajadores asuman el control de sus organizaciones y trabajo con organización socialista e independencia política absoluta y dejen de seguir sometidos a los caprichos de las elites patronales o burocráticas. No repetir el discurso, los ejemplos ni las manías de los patrones. Derrotemos toda forma de Alienación. Hay que decirlo en los talleres de artesanos, en las fábricas, en los laboratorios científicos, en los centros de investigación, en las panaderías… hay que decirlo a los albañiles y en las escuelas, institutos de dramaturgia y teatro, escuelas de arte, cine, atriles, caballetes, muros… a los profes, a los espectadores y a todo mundo. Urge diagnosticar el estado actual de la Alienación, sus efectos, sus alcances y sus reductos. Urge prepararnos para una gran revolución filosófica, cultural, informativa y comunicacional. Por culpa de la Alienación los trabajadores viven mayormente desorganizados o algunos se organizan casi exclusivamente por demandas economicistas o negociaciones esporádicas y efímeras. Se persigue o se ignora el debate político y la conciencia de su fuerza como trabajadores… su capacidad y necesidad de unidad con el conjunto de los explotados… se persigue, se reprime y se silencia, casi no se habla de la revolución socialista y eso es un estrago muy grave de las perversiones alienantes. Por culpa de la Alienación muchos creen que "queda mal" quejarse, organizares y luchar. Muchas personas caen en el juego, muerden el anzuelo son víctimas de los engaños burgueses y del ilusionismo reformista. Son obligados a "engordar el caldo" de las burocracias sin haber librado un debate político de fondo, sin poner el claro el lugar principal del trabajador, su obra y aporte por encima de los administradores… se les obliga a ser y hacer comparsa y se les impide el debate político que haga entender que la cosa es exactamente al revés, que no son los burócratas, que no deben ser ellos, quienes han de gobernar ni dirigir la producción. Se somete a los trabajadores al control extorsivo del dinero, al control extorsivo de las conciencias para hacerlos ajenos a su producción. ¡Ya basta! que la cosa es exactamente al revés, que son los trabajadores los que han de organizarse sobre sus tiempos y premisas. Los filósofos tienen un lugar revolucionario muy importante en este combate. De cómo los medios de comunicación de las oligarquías se vuelven armas alienantes Muchos de los mejores logros de la Comunicación viven secuestrados bajo el imperio de comerciantes que hacen pasar por "logro moral" su habilidad impune para beneficiarse con lo que es propiedad humana colectiva: la producción del pensar y el saber… la Comunicación, la Cultura y el Trabajo. Maquinarias, medicamentos, tecnología, medios de Comunicación, pinturas, esculturas, lenguajes… una arsenal de conquistas humanas al servicio de un sector o clase que con violencia administrada (Cultura bélica) saquea y destruye las fuerzas productivas a diestra y siniestra. El capitalismo se las ingenia para invisibilizar o hacer pasar como problema light la destrucción de las fuerzas productivas y la lucha de clases. Eso es Alienación. El debate capital-trabajo se ignora, se alimenta el saqueo de patrimonios culturales, la miseria, la muerte, la barbarie. Con la Alienación. "…el trabajo es exterior (ajeno) al trabajador, es decir, que no forma parte de su esencia, que, por consiguiente, el hombre no se consolida por su trabajo, sino que se niega a sí mismo, no se siente a su agrado, sino desdichado; no despliega una actividad física e intelectual libre, sino que tortura su cuerpo y destruye su espíritu..."[2] El trabajo que debiera ser fuente de riqueza y realización creativa, individual y colectiva en simultáneo es, bajo el capitalismo y la Alienación, vertedero de amargura y degeneración, calamidad y miseria. Bajo el capitalismo el trabajador que más se esfuerza más contribuye a la explotación propia y colectiva. El trabajador no es dueño de la riqueza que produce. Es un extraño de su propia producción. Es alienado. En su ascenso imperialista el capitalismo financia una "Cultura" de la Alienación que genera tácticas y estrategias usureras para adueñarse del mundo adueñándose, también, de las conciencias quebrándolas, desgarrándolas, separándolas de su producción material y concreta. A estas alturas el capitalismo es repulsivo. Asesinato, degeneración, miseria... se han vuelto sus notas esenciales. "La Alienación del obrero en su trabajo, según las leyes de la economía, (capitalista) se expresa de esta manera: mientras más trabaja el obrero, tiene menos para consumir; mientras más valores crea, más se deprecia y disminuye su dignidad; mientras lo que produce toma más forma, él se deforma; mientras más a tono con la civilización es el objeto de su trabajo, más bárbaro se torna el obrero... No hay duda que el trabajo produce maravillas para los ricos, pero significa el despojo del obrero" Marx. La Alienación no repara en gastos. Hay un ejército de "Guerra Simbólica" adiestrado para controlar y explotar el trabajo de todos incluidos, claro, los creadores culturales, artistas, científicos… la burguesía financia lacayos para que se apropien de la riqueza emocional y el poder productivo de los trabajadores, a cualquier costo, se arman con soldados, policías y funcionarios amaestrados para que la clase trabajadora se subordine a los controles burgueses, de manera rentable, para que acepte como "natural" el saqueo y la explotación. Nadie mejor que los trabajadores revolucionarios para sacudirnos, de una vez por todas, los engaños y las ilusiones patronales y gubernamentales. Nada como hacerlo organizadamente, mundialmente. ¿Qué necesitamos para combatir la Alienación? Que el trabajador de la Filosofía se sume a la lucha por la vida contra la Alienación y para eso debemos aprovechar (expropiar) las tecnologías, las fábricas mejor equipadas por la burguesía, los mejores sistemas de cultivo, los mejores laboratorios, la mejor medicina, las casas más cómodas, las escuelas, centros de arte, museos... todo nos sirve mientras sirva para la superación permanente y para la destrucción de las hegemonías capitalistas. Eso mismo hay que hacer con la "identidad", el "folclore", las "tradiciones" y los "hábitos" heredados, la "herencia Cultural" usada por los patrones para vanagloriarse a espaldas de los trabajadores. Hace tanta falta mirar, críticamente, todo "tesoro" de la Filosofía, someterlo a un debate profundo a una valoración socialista y científica abierta contra aquello que impida el desarrollo de la humanidad. ¿Y qué tal si la Filosofía se produce de otro modo? Hay que luchar organizadamente contra la Alienación. Diagnosticar los daños y los alcances, las tácticas y las estrategias. Diagnosticar los pasos cortos, medianos y largos de las fuerzas enajenantes, diagnosticar científicamente la moralina cultural de los intelectuales globalizados y su servidumbre a la Alienación en alianza con clérigos empresariales y los burócratas sabihondos. Hay que organizarse y movilizarnos, desde las bases, con independencia política y con los dictámenes necesarios para definir los rumbos de la Filosofía socialista que deseamos y requerimos. Asumirnos y potenciarnos creativamente. Movernos organizadamente con delegaciones abiertas e interdisciplinarias que admitan una intervención renovadora con un programa de transición en revolución permanente sobre la Cultura toda. Cerrarle el paso a la Alienación de una vez por todas, el paso a sus diletantes y a sus francotiradores. Organizarnos para derrotar a la Alienación con acción cultural socialista y directa, con objetivos revolucionarios permanentes. Las instituciones del Estado, ministerios, alcaldías, gobernaciones etcétera; las herramientas de producción material y espiritual, todas, deben estar bajo el control de los trabajadores. No nos libraremos de la Alienación sin librarnos del capitalismo imperialista y viceversa. Es preciso derrotarlo desde las infraestructuras hasta las superestructuras. Y esto no es el dilema de la gallina o el huevo. Este manifiesto quiere ser una arma filosófica revolucionaria y provisional, relato de una teoría y práctica transformadoras que recuerda siempre sus objetivos como un reloj histórico que apunta, con sus manecillas, la hora del triunfo de la conciencia libre. Nuestras armas no son distintas a las armas comunes en función revolucionaria. Es decir, el arma no es una representación simbólica de la lucha, y el mundo, son herramienta de destrucción-construcción dialéctica bajo la brújula de un programa revolucionario consensuado ampliamente. Tatuado en las armas el pensamiento, armados con ideas... revolucionarias. Este Manifiesto imperfecto, limitado y provisional, parte de la idea de que los trabajadores de la filosofía desde su lugar, pueden, con lo que tengan, iniciar, enriquecer o asumir una beligerancia revolucionaria renovada con la certeza de que es posible alcanzar una vida mejor, la certeza de que es posible cambiar al mundo sobre la base de un plan mundial construido por el espíritu rebelde de una humanidad organizada hacia el socialismo y dispuesta a sacudirse la explotación, ésta vez para siempre. De una vez por todas. Es necesaria una moral de lucha. No una "moral" atemporal, no una moral de "sanciones" o de preceptos extraterrestres. No una moral de patrones y de clérigos. Necesitamos una moral de revolucionarios capaz de poner a autocrítica dialéctica a nuestro entusiasmo guerrero y a nuestras convicciones más hondas y solidarias, es decir, colectivas y capaz de poner por delante de todo el valor del trabajo, su dignidad y su liberación de todo cuanto lo explota, aliena y brutaliza. Dejemos de esquivar las tareas, levantemos la Filosofía contra la vida miserable a que nos condenan a vivir. Levantemos unidos la Filosofía revolucionaria al lado de millones de trabajadores. Se trata de una revolución filosófica que puede ponerse al servicio de la vida, urgente, de la Revolución (no las de una secta, no las de una imposición dogmática, no las de una burocracia) Denunciemos la barbarie que nos acorrala y devasta, denunciemos los genocidios y la censura donde ocurran. Denunciemos la miseria. Somos testigos, protagonistas y víctimas de una guerra ideológica virulenta empeñada en imponer los valores burgueses más nocivos y aberrantes. Una vez que hayamos asumido un estado de visión semejante ya no será posible, como antes, confundir la mentira con la verdad. No es la fuerza de la Filosofía un medio para acceder a un mundo "ideal", "perfecto" dogma de sectarios, sino para salir de uno falso. Para la reclasificación espontánea de las cosas según un orden más profundo y más preciso e imposible de dilucidar mediante la razón de la miseria. Filosofía para un orden, organización, sensible e inteligente. En esto radica la necesidad inobjetable de mantener clara la relación del trabajador de la Filosofía con lo que produce y en qué estado se encuentra su relación con lo producido y con el conjunto de las relaciones sociales de los demás trabajadores en lucha o no. Esta es una valoración inexcusable que permite reconocer problemas y tareas en condiciones de urgencia evidente. Vivimos una Guerra Mediática con Terrorismo Mediático Nada de esto es mucho pedir. Luchemos por la hora en que la humanidad entera, sea por las razones que sea, se decida a dictar la orden para su liberación definitiva, con sus mejores armas y sus causas justas. Luchemos sin distracción y con intervenciones directas. Luchemos con paciencia y con urgencia. Luchemos enamorados y esperanzados. Luchemos en acción y sin desbocarnos. Luchemos en la hora prima, tercia, sexta, nona y en maitines también. Luchemos por la conciencia elevada es decir por la organización y la movilización. Luchemos con un ojo al gato y otro al garabato. Nada de esto es mucho pedir. Contra la Alienación: no esperemos a ver qué inventan para silenciarnos Nada de lo que el capitalismo ha impuesto es inamovible y, en particular, la tecnología con que se ayuda a hegemonizar su discurso es expropiable toda, se la puede aprovechar mientras tenga utilidad revolucionaria y se la pueda mejorar al servicio de las necesidades de la construcción socialista. No hay razón por qué no, tales herramientas pasen a operar bajo control obrero, campesino... que nuestro filosofar no se olvide de la claridad política necesaria que depende de un programa revolucionario y permanente verdaderamente transformador y consensuado ampliamente, especialmente en el campo de la guerra contra la Alienación. Para eso es preciso librar la batalla de las ideas, la revolución de la conciencia, la formación de cuadros y la organización social movilizada en todos los campos... el campo de la educación, de las ciencias, de las artes... hay que luchar por la necesidad de aprovechar todo lo que mejor ha producido el capitalismo y desde ahí continuar el desarrollo socialista de las herramientas, no fetichizarlas, no hacerles santuarios porque una vez que cambien las condiciones económicas, políticas e intelectuales seguramente cambiará el uso de las herramientas, su importancia coyuntural y su papel en el nuevo tejido social. Cambiará su significado. Todas las ecuaciones del concepto de "éxito" burgués se basan, también, en el monopolio de valores éticos y estéticos alienantes que, si bien se han posicionado con hondura en algunas personas y sectores, sólo pueden reinar impunemente con base en condiciones controladas desde la producción hasta la distribución y el consumo. Cuando esas ecuaciones se cambian, así sea en uno solo de sus factores, el modelo hegemónico cambiaré sensiblemente, lo resentirá el capitalismo en sus bases. Ya hemos visto cómo en épocas de la mayor agresión mediática contra los pueblos, ha sido posible ver movilizaciones revolucionarias que lograron vacunase contra muchos de los tóxicos ideológicos burgueses. He ahí el caso de Venezuela, Bolivia, Cuba... No obstante, no se puede crear un escenario polarizado artificialmente, recatemos nuestros logros mejores porque bien sabemos cómo muchas experiencias de la prensa obrera, por ejemplo, han logrado, con sus aportes, generar avances tales que no pueden compararse, ni desperdiciarse. Ha habido periódicos, volantes, muros canciones -por mencionar algunos casos- que, aún con limitaciones, han obtenido logros comunicacionales fundamentales. Logros de la conciencia revolucionaria en ascenso desigual y combinado. Un ejemplo paradigmático es la propia publicación del 'Manifiesto Comunista' en su primera edición. En contraste, a diario podemos ver que millones de horas de televisión, millones de páginas de diarios... no han podido producir los efectos alienantes que quisieran sobre sus consumidores. La historia de la publicidad mercantil es antes que nada la historia de un dispendio descomunal plagado de fracasos. Hay que ganar la Guerra Simbólica Buena falta nos hace abrir un capítulo histórico nuevo en materia de Filosofía revolucionaria no sólo en el campo de la investigación científica para la Filosofía sino para la des-alienación permanente de la clase trabajadora. Buena falta nos hace romper con los vicios, las calamidades que aun nos empantanan en los formatos burgueses para la Filosofía. Buena Falta nos hace pensar los imaginarios, los valores y las acciones nuevas sin las premisas burguesas. Buena falta nos hace planificar la Filosofía del socialismo necesario inmediatamente. Buena falta nos hace formar Escuelas de Cuadros para la Filosofía y para la Comunicación capaces de gestar las simientes nuevas de una etapa transicional y práctica del Socialismo científico. Buena falta nos hace hacernos dueños colectivos de las herramientas y las agendas de trabajo, hacernos dueños socialistas de las ideas y de los imaginarios transformadores... buena falta nos hace hacernos dueños socialistas de nuestro futuro. Contra la Alienación He aquí este manifiesto provisional, y a quemarropa, para contribuir a la lucha de la Filosofía científica y socialista que no se dejará estereotipar, que nos se dejará atrapar en las marañas de la solemnidad, que peleará contra los discursos de las vidas burocratizadas que quieren burocratizar la existencia. Filosofía para que el pensar la vida digna se refresque en la dignidad y en fuerza transformadora de la humanidad. Filosofía clarificante contra lo que amarga a la vida. Filosofía lúcida para remontar la moral, la ética o la estética burguesa, de la Alienación y el capitalismo. Filosofía revolucionaria, pues para transformar al mundo.... cambiar la vida. Insistamos. [1] Fidel Castro Ruz 30 de Junio de 2008 Estados Unidos cuenta ya con las flotas II, III, V, VI y VII desplegadas en el Atlántico Occidental, el Pacífico Oriental, el Medio Oriente, el Mediterráneo y Atlántico Oriental, y el Pacífico Occidental. Faltaba sólo la IV Flota para custodiar todos los mares del planeta. Total: nueve portaaviones Nimitz en activo o muy próximo a estar en plena disposición combativa, como el George H. W. Bush. Dispone de una reserva suficiente para triplicar y hasta cuadruplicar el poder de cualquiera de sus flotas en un determinado teatro de operaciones. Los portaaviones y las bombas nucleares con que se amenaza a nuestros países sirven para sembrar el terror y la muerte, pero no para combatir el terrorismo y las actividades ilícitas. Debieran servir también para avergonzar a los cómplices del imperio y multiplicar la solidaridad entre los pueblos.
[2] MARX, C: Manuscritos Económico Filosóficos 1844 |